Restaurante. La Almazara

La Almazara es un restaurante de cocina tradicional enmarcado en medio de la huerta entre Bullas y Cehegin, que ha rehabilitado una antigua fábrica de aceites para crear un lugar con mucho encanto.

Carlos Ortega Jefe de Sala del Restaurante la Almazara. Carlos es la segunda generación de una familia que inicio la aventura de crear un restaurante excepcional en un lugar de huerta que hoy pertenece a la Ruta del Vino Bullas.

La Almazara es un restaurante de cocina tradicional enmarcado en medio de la huerta entre Bullas y Cehegin, que ha rehabilitado una antigua fabrica de aceites para crear un lugar con mucho encanto.

– Los vinos de bullas siempre están buenos -, nos dice, mientras da una trago a una copa de vino. Y aprovechamos para iniciar la conversación: – Carlos, preséntanos un poco el restaurante.

El restaurante la Almazara nace de un proyecto de mis padres, Salvador y Juana, en especial de Salvador porque el fue el visionario que vio en el edificio, tal y como estaba, en el lugar donde realizar una apuesta de futuro. El edificio se adquiere en losa años 80 y estaba completamente en ruinas, abandonado, pero abandonado de una manera muy curiosa, como si un día hubiesen dejado simplemente de trabajar, de trabajar el aceite y se hubiera pasado mucho tiempo hasta que alguien volviera a entrar. Dejando herramientas, utensilios, enseres, cantaras metálicas, y toda la maquinaria de prensado de la oliva, que con una puesta a punto se podría llegar a usar… todo estaba cubierto de polvo con el aparente desorden que da el uso. Mi padre al ver el edificio, y ver el entramado del techo le fascinó, se dijo – a este edificio hay que darle una segunda vida – y bueno pensó que como nosotros, sus hijos, nos dedicábamos a la hostelería, desde el pueblo pero a otro nivel, pensó en montar este restaurante, y lo llevo en secreto, incluso con mi madre, lo compró sin decirle ni media, y durante una temporada pasaba aquí muchas horas, fuera del bar que regentábamos en aquel momento en Cehegin, y mi madre llegó a pensar que tenía alguna aventura y demás… por eso los inicios tienen aquella intrahistoria, mi madre preguntándole a mi padre por aquellas salidas tan ocultas que hacía por la tarde. Un día mi padre le dijo: ven te voy a enseñar tu nueva casa -. Pero ella al llegar aquí dijo: – esto más que una casa es una ruina. Pero le gustó, y esa tarde ya vio lo que también veía mi padre, un lugar que si se recuperaba podría acoger una nueva apuesta de de futuro. Pasaron los años, pedimos muchas ayudas, le echamos muchas ganas y esfuerzo, hasta conseguir poner en valor este edificio… aquí esta la ilusión de mis padres de toda una vida completa.

Ellos tuvieron esa visión, la de hacer un Restaurante apartado del casco urbano, a cinco kilómetros del pueblo mas cercano, en un entorno rural de huerta y montaña, y el resultado al cabo de los años es muy satisfactorio.

Nosotros, sus hijos, la segunda generación, seguimos empujando en este proyecto, le hemos añadido nuestra manera de ver la restauración, cogiendo lo mejor de su manera autodidacta de hacer, y mestizándolo con esa formación que ellos mismos nos ayudaron a obtener, fíjate que mi hermana Laura y yo además del restaurante, nos dedicamos a la docencia en la hostelería, Laura es profesora de cocina en la escuela de Hostelería de la Flota de Murcia, y yo imparto clases para profesionales de sala, un mundo que nos apasiona y nos llena de satisfacción.

Así nació este proyecto, por el empeño de mi padre de dar una segunda vida a este edificio tan característico, conservando parte de su esencia, y poner nuestro granito de arena en este entorno que tenemos de la comarca del Noroeste que pensamos que uno de los puntales que puede tener sea el turismo, en especial el gastronómico, unido claro está al enológico, al estar dentro de la denominación de origen Bullas.

Nosotros cuando decidimos incorporarnos a la Asociación Ruta del Vino de Bullas, nos pareció primero muy interesante porque aunaba las riquezas que contamos en la zona: gastronomía, cultura, arquitectura, paisaje y vino. Donde diferentes municipios aportan su granito de arena para dar una oferta muy completa. En este sentido vimos que nuestro local aportaba, sumaba, coincidía con esa apuesta de revalorización de lo local, de la cultura gastronómica tradicional, de arroces de Calasparra a fuego de leña sarmientos, a los asados de horno de leña, a las paletillas de cordero segureño… siempre buscando producto local, con un toque actual que revisa la elaboración tradicional para obtener unos bocados inolvidables.

Un turista que venga de fuera, o un cliente local, gracias a la Ruta del Vino, en el mismo marco, tiene la posibilidad de disfrutar de esa visitas a las bodegas, de ir a los Museos del Vino de Bullas, visitar la Escuela del Vino de Cehegin, de visitar espectaculares paisajes de viñedos, y aunar todos estos recursos con buena gastronomía y buen vino.

La historia de este lugar

El edificio data de principios de 1800, creemos que es mucho mas antiguo, pero los papeles que encontramos datan de esa fecha y desde esa época estaba enfocado como almazara, donde se elaborada este oro liquido.

Podemos ver el entramado del techo de colañas envejecidas por los vapores del trabajo con la oliva, y se puede seguir las pequeñas reparaciones y transformaciones que fue teniendo, incluso las que nosotros hemos hecho.

Cuál es el cliente que elige disfrutar de vuestra oferta gastronómica


El cliente que reserva en nuestro local busca disfrutar de la comida tradicional local. Muchos de nuestros clientes viene de fuera de la comarca, muchos viene de la zona de Murcia capital, desde la cercanía al turismo religioso de Caravaca de la Cruz o el estar dentro de la Ruta del Vino encontramos un reclamo importante. De toda la Región de Murcia en General también tenemos visitas, de las grandes ciudades sobretodo, Cartagena, de la zona de Lorca, de Alicante también por cercanía, ya sea por que en algún momento tuvieron lazos familiares con la comarca o porque estén buscando una experiencia distinta, especial, ligada a las raíces locales del noroeste. Es frecuente recibir la reserva de un pequeño grupo que hace una escapada de fin de semana a un alojamiento rural, donde disfrutan del entorno de por aquí, que combinan además la visita a una bodega con disfrutar de una buena comida con nosotros.

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